martes, 14 de julio de 2009
Tiempo
Es cuestión de tiempo. Entre desear algo y conseguirlo hay una cuestión de tiempo. El problema es que ese tiempo entre lo que deseamos y su realización puede ser eterno. Cuando queremos algo lo queremos ya…por algo lo queremos ¿no? La ansiedad, esa obsesión por que el futuro sea hoy, ese capricho del deseo inminente, ese fast food difícil de digerir. Yo se que las cosas que importan de verdad necesitan tiempo. Se que no hay que apurarse, pero cuando quiero algo necesito señales claras de que eso va a llegar, sino me desespero. La incertidumbre me mata, me vuelvo inseguro, me hace dudar de que eso que quiero tal vez nunca llegue. Tal vez por eso necesite alguna prueba de alguna certeza que calme esta ansiedad. La tarde es larga pero es tan corta la vida y uno quiere todo ya. Tal vez por esa ansiedad uno termina perdiendo justamente eso que tanto quiere. Las cosas que de verdad importan llevan tiempo, las cosas que valen cuestan trabajo. Por esa obsesión de que las cosas sean hoy, ya, como uno quiere, te podes perder y no ver lo que en verdad ya existe...
domingo, 12 de julio de 2009
Las Ranitas en la crema
Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema. Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil, solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era mas difícil salir a la superficie a respirar.Una de ellas dijo en voz alta:- No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta sustancia no es para nadar. Ya que voy a morir no veo por qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un dolor estéril.Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió en el espeso líquido blanco.La otra rana, más persistente, se dijo:- ¡No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora. Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un solo centímetro. ¡Horas y horas! Y de pronto… de tanto patalear y agitar, agitar y patalear … la crema se transformó en manteca.La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó hasta el borde del pote.Desde allí solo le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa.
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